Mostrando entradas con la etiqueta Corazón Patío. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corazón Patío. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de julio de 2012

Dios a la Gloria le cambió de nombre y le puso PERÚ !!!

.

Conforme avanza este caluroso mes de Julio en Madrid se entremezclan las carreras y prisas del día a día con las tardes algo más tranquilas, entre charlas de terracitas, el huerto y las piscinas, preámbulo de nuestra escapada veraniega al Mediterráneo ... Charlando gracias a los chats, el Skype y demás modernidades hace unos días una buena amiga me recordaba anécdotas infantiles de nuestro Perú de antaño, trayendo al presente añoranzas propias de este Mes de la Patria …



Estas líneas con vuestra venia me he permitido dedicarlas en esta fecha especial a quienes, como yo vivieron su infancia y juventud en la Tierra de Chabuca Granda, a quienes disfrutamos cuando en la mesa encontramos un buen cebiche, un rico lomo saltado con su picante ají molido al lado, y una mazamorra morada con su Inca Kola, a quienes recordamos aquel Perú Campeón del México 70 de Chumpi, Sotil y Cubillas, a quienes nos emocionamos al escuchar al Zambo Cavero junto a la guitarra de Oscar Avilés, que echamos unas discretas lágrimas a los sentidos acordes de Contigo Perú, El Plebeyo o Llorando mi Guitarra, con los Hermanos Zañartu y sus canciones llenas de emoción, o al ver imágenes de nuestra tierra con fondo musical de “Y se Llama Perú” ...




viernes, 11 de mayo de 2012

Como aquella Canción, la del “Corazón Partío” , te acuerdas??…

.


Pasan las horas de un tranquilo sábado por la tarde de Enero, con los tintes y temperaturas del clásico invierno madrileño, al calor de la leña de pino y olivo viejo quemándose con paso cansino en la chimenea, … en lugar de descansar echando una merecida siestecita sin reloj ni prisas hoy he pasado el tiempo escuchando entrañables y antiguas canciones de Nino Bravo, Nicola Di Bari y Barry White, disfrutando la música de siempre, ésa que trae gratos recuerdos de una juventud que sigo sintiendo aún cercana,... eso sí, bien acompañado de un roncito venezolano en copa grande y un buen cigarrito liado a mano