Mes de Enero, frío, mucho frío en Madrid ... Como cada día el despertador sonó con su insistencia de siempre a las Seis Cero Cero Zulú “de la madrugada”, jeje, hay que ver que es pesado y terco el colegaaa … a la tercera vez que lo apagué me ganó, ya estaba arriba, decidido a empezar el día, ducha, desayuno, organizar la salida de la tropa y listos, “Todos al coche, partimosss”.
Conforme nos acercábamos a la Gran Ciudad aún no amanecía, a un lado de la carretera cual inmenso collar rojo intenso y al otro cien mil luciérnagas amarillas formaban dos cadenas interminables. Ocho am dejamos a los chicos en el colegio, de ahí a la oficina, organizar documentos y agenda, revisar emails y adelantar alguna llamada.
