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Desde el inicio de los Tiempos Don Otoño se recrea en cubrir la Villa de Madrid en Noviembre con su inmensa capa de seda gris, cae persistente la lluvia, los cielos oscurecen, nos acompaña un viento frío y vivimos tonalidades propias de la estación, dejando a su paso sensaciones y colores particulares, intensos,...
Por las calles y plazas de la ilustre comarca transitan los viandantes cual aguerridos gladiadores, bien provistos de armaduras en forma de abultados abrigos, gorros que asemejan a aquellos dorados cascos romanos, y paraguas en ristre cual ancho escudo o afilada espada, según como lo lleve el guerrero de turno al protegerse de la persistente lluvia otoñal.
Es curiosa la sensación que percibes cuando al caminar por la acera se va acercando en dirección a ti otro gladiador con abrigo y gorro, el instinto te lleva a inclinar y preparar el paraguas para la inesperada batalla ... jeje, al final uno tendrá que apartarse ...